lunes, 28 de julio de 2008

ORÉ PARA QUE HOY OCURRA UN MILAGRO EN MI PAÍS: EL PERÚ

ORÉ PARA QUE HOY OCURRA UN MILAGRO EN MI PAÍS: EL PERÚ

Luego de mi natural indignación por la elección de Velásquez Quesquén como presidente del Congreso de la República (que no es sino una muestra de la manera en que se está manejando al Perú); hoy oré para que ocurra un milagro que beneficie a mi atribulado pero rico y esperanzado país. Sí, porque solo un milagro salvará al Perú. Y la oración del justo, dice La Palabra, obra milagros. Y Jesús dijo que aquél que en Él cree, hará lo mismo que Él, y mucho más.

Y he orado, hoy muy temprano (esto escribo siendo las 10.30 de la mañana del 28 de julio de 2008), para que el Espíritu de la Verdad, del Arrepentimiento, de la Sabiduría y del Discernimiento, predominen en la mente, pero sobre todo en el Corazón del Presidente de la República ciudadano Alan García Pérez; que el día de hoy está obligado por mandato constitucional, a dirigir un mensaje a mi país: el Perú. El milagro debe obrar para que se cambien las cosas llevadas incorrectamente, y retomar para continuar, lo que se ha iniciado en gestiones pasadas: el necesario e irreversible proceso de DESCENTRALIZACIÓN. Como éste, las reformas en el manejo de las políticas económicas, monetarias, fiscales y financieras, deben tomar un nuevo rumbo; que permitan la generación de mayores riquezas (acumuladas en poquísimas manos), para una impostergable redistribución de ellas, pensando con claridad meridiana que existe un país, un Perú, que no solamente es Lima, que es la provincia capital del Perú en la que se concentra todo o casi todo.

Retomando el proceso de DESCENTRALIZACIÓN (sea con Regiones Autónomas o con el ansiado Perú Federalizado), se aminorarán o terminarán las tensiones entre el Ejecutivo y las Regiones (mi región amazónica detesta y rechaza a Alan García en un creciente porcentaje de 92%). Este rechazo, lo entiendo así, en lugar de hacer reflexionar al Presidente, lo alimenta a él negativamente y nos niega (existencia y recursos), como si la Amazonía Loretana y Peruana no existieran. El resultado es un interminable círculo vicioso que podría generar una inevitable crisis política y jurídica, y una separación de esta Región del resto del Perú. Ni los odios ni los rencores conducen a resultados halagueños.

El cambio en la conducción del país, el hacerlo con tolerancia, respeto mutuo, libertad, respeto a nuestros derechos fundamentales; es condición sine qua non para retomar y retornar a una convivencia digna y pacífica. Y eso, ahora, se llama MILAGRO.

¡¡VIVA LA AMAZONÍA LORETANA!!
¡¡VIVA LA AMAZONÍA PERUANA!!
¡¡VIVA LA REPÚBLICA FEDERAL DE PERÚ!!

1 comentario:

Flor Checa dijo...

Yo también he orado por nuestro amado Perú, y si uno hace correr a mil y dos a diez mil,como dice la Palabra de Dios, entonces creemos que todos los demonios metidos en los que gobiernan nuestro país, deben salir volando.
Si más gente amara de verdad a nuestro país como tu lo amas, cuán diferente sería todo, no hermanito?