sábado, 13 de agosto de 2011

MATICES - Una crisis terminal. Por César Hildebrandt.

Se incendia Londres, llueven palos en Santiago, la OTAN sigue matando civiles en Libia, los rebeldes se traen abajo un masivo helicóptero estadounidense en Afganistán, las fuerzas de seguridad sirias continúan eliminando opositores y en Somalia ha empezado una hambruna apocalíptica que puede borrar del mapa a millones de seres humanos.

¿Este es el nuevo orden mundial? ¿O el nuevo orden mundial será que Estados Unidos sigue imprimiendo billetes para amortizar deudas im¬pagables y que Europa tambalea porque, con la excepción alemana, gasta más de lo que merece gastar?

¿O el orden nuevo consistirá, más bien, en que a los indignados de España los saquen a empujones de la Puerta del Sol y del metro que sale a la Gran Vía?

Como ustedes saben, a mí no me fue dada la virtud de la fe ni la gracia del teísmo: padezco mi incredulidad y sé que me corromperé en un cajón bajo tierra.

Pero no se necesita a Dios (miren, lo escribo con mayúscula: algún miedo miserable me susurra precauciones) para creer en principios y valores. Es relativamente comprensible entender lo de Libia, donde un payaso siniestro creó una monarquía unipersonal y vitalicia. Está más cerca aun de nuestra comprensión lo que sucede en Siria, país sometido a una férrea dictadura de vocación también dinástica apoyada en los tanques de sus fuerzas armadas. Es natural que los helicópteros de un país ocupante, que mata a domicilio y sin siquiera arriesgar la vida de sus pilotos, sean eventualmente volados. Y para este mundo, es ritual que en África siempre haya un país al borde de la extinción por una guerra civil sin fin o una sequía mandada por los poderes infernales.

Ya no resulta tan fácil explicar lo de Londres, lo de Santiago, lo de Madrid, lo de Lisboa, lo de Dublín o lo de muchas ciudades de los Estados Unidos que han visto el desfile de una nueva ira ciudadana.

Lo que revelan las noticias, por lo general, es que en ese occidente jactancioso que creía haber llegado al "fin de la historia" y a la fórmula de la inmortalidad capitalista, la gente está harta. Lo que también revelan las noticias es que el sistema de contención del capitalismo neanderthal -redescubierto por la Thatcher- y adorado en Wall Street ha empezado a resquebrajarse.

La gente está harta de que le hayan robado la democracia y de que una sola partitura -la de los tiburones de las bolsas y los ladrones de la banca- sea la que se imponga en los coros de los niños castrados de la prensa.

Hartos están todos -y con razón- de que los truhanes de las finanzas y del hampa corporativa compren periódicos y televisiones para decirle a la gente que está bien que se joda, muy bien que se resigne, mejor que se calle y maravillosamente bien que obedezca. Lo que estamos viendo es como la película "Despertares" pero en versión de la Comuna de París: millones de aturdidos abandonan el limbo y gritan para comprobar que están vivos.

Me da mucha risa cómo es que la prensa peruana, por ejemplo, trata la crisis mundial que ha empezado. Se habla de números, de alivios, de cumbres políticas, de rebaja de calificaciones, de Obama y de la Unión Europea. Lo que no se trata es lo único que podría ser interesante: esta es una crisis medular y sistémica. No tiene que ver con un episodio borrascoso del crecimiento sino con un final de época, un ultimátum que la razón le ha dado a la sinrazón.

No es posible la continuidad sin sobresaltos de un sistema que privilegia la industria de la matanza, que carece de escrúpulos, que cree que la codicia es una virtud teologal, que aupa a la cima de la política a subnormales como Sarah Palin, que castiga el mérito del trabajo y premia el crimen financiero, que trata a las masas como estadística y al dinero como patrimonio de las élites. No es posible que un sistema que no cree en la felicidad, que se nutre de la corrupción, el abuso y la depredación de los recursos insista en sus fórmulas y crea que la impunidad es su mejor blindaje.

Es hora del cambio de embarcación, ruta, capitán y tripulantes. Este Colón mamarrachento no nos lleva a ningún nuevo mundo. Esta carabela nos conduce al mar de los Sargazos, esquina (imaginaria) con la fosa de las Marianas.

Eso es lo que están diciendo las ca¬lles. Porque las calles dicen ahora lo que los políticos, amordazados por los operadores del sistema, ya no pueden decir. ¿No era que Chile era el modelo a seguir a pie juntillas? Que hablen los araucanos valientes y los estudiantes felizmente obstinados.

Se asombran en Londres de que haya niños entre los manifestantes vandalizados. ¿Cómo no va a haber adolescentes y niños si han mamado violencia desde que la televisión-niñera los atrapó, si han visto en el cine "de éxito" que degollar, descuartizar, volar en mancha y balear en banda es un "grandioso espectáculo"? El sistema no previó, entre otras muchas cosas, que al hacer héroes a monstruos sin ley estaban construyendo monstruos sin ley que algún día saldrían a imitar a sus ídolos.

Tampoco previó que al abaratar el salario y al condenar a generaciones enteras a vivir del crédito estaba labrando su propia iliquidez. No tenía cómo prever esto porque los gobiernos que operaban el sistema hacían exactamente lo mismo.

El capitalismo, tal como lo hemos conocido, ha dejado de funcionar. Podrá obtener una tregua, algún aplazamiento, un enésimo maquillaje, pero su fin está próximo. Que ese fin sea pacífico, que esa transición no se confunda con el caos, dependerá de Los indignados pero,sobre todo, de los causantes de tanta indignación.

La gente está harta,pero mas harta está el planeta Tierra. Harta la gente, hartos los bosques,asqueados los mares, Alaska en pie de guerra, la Antártida ofendida, el aire de ceniza que terminará,si todo sigue igual apagándonos la luz del sol: fín de era Aunque suene anticuado a los tuiteros: no se puede vivir sin valores sin sueños grandes, sin prójimos, sin la modestia que debería siempre imponernos ser inquilinos fugaces de una roca viva que nos alberga con ciertas condiciones.

El capitalismo neardhental se ha metido con la naturaleza, No le bastado tratar con la punta del pie a sus siervos (los trabajadores). Ha tenido que burlarse de la naturaleza y, por supuesto, la naturaleza ha empezado a enviarle la factura.

En vista de todo o esto, qué pálida parece nuestra política y que desvaída la mayor parte de nuestra prensa.Como en el siglo XIX, los peruanos seguimos siendo realistas cuando el mundo borbónico ha estallado.

El imperio de China acabó (y acabó dos dos veces, si me lo permiten igual que el ruso). Roma terminó en escombros.La historia es el equivalente a unas páginas amarillas de todos Ios imperios muertos y todas las arrogancias desvanecidas.

El orden internacional actual ha empezado a hundirse de verdad mientras su potencia líder vive de fiado y jaqueada por una derecha clínicamente imbécil. Y aquí estamos viendo que diablos pasará con la prima de Nadine nombrada en la Sunat.

Tomado de http://www.forosperu.net/showthread.php?t=235476

jueves, 2 de junio de 2011

Diario londinense Financial Times: Humala es mejor para la democracia en el Perú

Mucha atención empresarios y sectores conservadores que se creen el cuento de Fujimori y quienes la apoyan. Este artículo publicado con el título “Humala es mejor para la democracia en el Perú”, el 31 de mayo en el influyente diario londinense Financial Times, escrito por Max Cameron, experto en estudios sobre el Perú de la Universidad de British Columbia, y Michael McCarthy, de la Universidad de Johns Hopkins, afirma que la mejor opción, la más razonable y conveniente para el Perú es Ollanta Humala. Aquí sus razones. (La traducción es de LA PRIMERA y, por razones de espacio, se ha eliminado la parte introductoria). (*)

Humala no gobernaría como Chávez, porque las condiciones en el Perú son totalmente
distintas a las de Venezuela, las cuales ocasionaron una interrupción del sistema y abrieron el camino para el ascenso de Chávez al poder en 1998. La economía del Perú ha prosperado durante una década y millones han salido de la pobreza.

No está en disputa ningún vuelco fundamental en las políticas que produjeron ese cambio económico-social. Más bien, la candidatura de Humala ha estimulado un debate urgentemente necesario sobre distribución de la riqueza.

El auge económico del Perú ha conducido a una reducción sustancial de la pobreza. Hoy, cerca de un tercio de la población es pobre, la mitad de los que eran pobres hace una década. Pero el crecimiento se ha concentrado en Lima y en la costa. En la sierra del sur y del centro y en la selva amazónica la pobreza sigue siendo alta y el trato primitivo (“wild west”) en la extracción de los recursos naturales ha intensificado el conflicto.

Los indígenas aymaras de la ciudad altiplánica de Puno han ganado titulares en medio de la campaña electoral con su protesta contra los planes de Bear Creek, minera canadiense, de abrir una mina de plata que los protestatarios dicen que contaminaría el Lago Titicaca. Una combinación de efectos laterales negativos y la lucha respecto a las rentas económicas podría fomentar otro ciclo de violencia y represión.

Estas presiones plantean interrogantes acerca de las instituciones políticas del Perú, que no son tan robustas como las de Chile y Uruguay, por ejemplo, a menudo presentados como niños modelo de la democracia en la región. Pero el cielo no se está desplomando. Es improbable un colapso mayor que crearía ambiente fértil para una misión de “salvación de la patria”.

Para realizar cambios como los de Chávez, Humala necesitaría una enorme coalición sedienta de transformación política mayor. No tiene esto.

Más aún, uno de los más vehementes críticos de Chávez en la región, Mario Vargas Llosa, apoya ahora a Humala.

Él y otros intelectuales liberales, incluido su hijo Álvaro, podrían convencer a votantes moderados indecisos de que la presidencia de Keiko no sería compatible con la democracia. Este apoyo a Humala surge de dos factores: el paso de Humala al centro y el compromiso de éste de respetar las reglas democráticas; y la conexión directa que existe entre Keiko y su padre Alberto Fujimori, el expresidente que ejerció el poder despiadada y arbitrariamente en los años 1990.

Keiko fue parte del gobierno de su padre, aunque solo como “primera dama” (un rol sustitutorio que asumió cuando su madre fue brutalmente maltratada por su padre). Ella no ha repudiado las políticas de su padre, y sospechamos que lo liberaría de la prisión que cumple debido a una condena de 25 años por corrupción y crímenes contra la humanidad. De hecho, su campaña parece haber sido dirigida, en parte, desde la penitenciaría donde su padre está encarcelado.

Los críticos dicen que ella emplea en su campaña los mismos recursos sucios que él usó para perpetuarse en el poder.

Cuando un periodista de uno de los dos diarios pro Humala reveló que el servicio de inteligencia militar del Perú estaba involucrado en acciones turbias para apoyar la campaña de ella, el director recibió un aparato floral funerario. Otro diario simpatizante de Humala fue adquirido en masa para impedir su circulación en ciertos distritos de Lima. La mayoría de los medios está pesadamente sesgada contra Humala, abandonando toda pretensión de neutralidad en el manejo de las noticias.

Si ella perdonó a su padre y atacó a los jueces que lo colocaron tras las rejas, existe el peligro de que sea reactivada toda la mafia que actúa en el sistema judicial y en las Fuerzas Armadas, y que nunca fue enteramente purgada por gobiernos anteriores. Entonces es el problema clave de intereses poderosos y pesos y contrapesos, la principal razón para que ella represente el peligro mayor para la democracia en el Perú.

Keiko tiene pocos incentivos para gobernar democráticamente, mientras que Humala se enfrenta a constricciones que pueden forzarlo a gobernar democráticamente.

Ella gobernaría con la colaboración de poderosos intereses de facto –grandes empresas, los medios, las Fuerzas Armadas, las fuerzas socialmente más conservadoras dentro de las iglesias católica y evangélicas, y la mayoría de la clase dirigente– que vería con mucho agrado que ella impusiera mano dura contra el crimen y la disidencia, aplicara soluciones de bandas de curita para la pobreza y solicitara coimas a cambio de que continuaran las políticas económicas “abiertas para los negocios”.

Humala, por otra parte, encontraría obstáculos en cada esquina. Una comunidad de negocios hostil, medios rabiosamente críticos, fuerza armada nerviosa, y todos los corruptos soportes en el Congreso y el Poder Judicial harían todo lo posible por desestabilizarlo. La última manera que él tiene es asumir la actitud más elevada y administrar democráticamente, puesto que la legitimidad de su derecho a gobernar no sería respaldada por los poderosos actores privados del Perú.

Todo esto indica que el Perú tiene un largo camino por recorrer antes de que se convierta en una democracia estable con buenas leyes y gobernanza. Para que se den las zancadas hacia esta “consolidación democrática” poderosos actores tienen que perder poder.

Difícil será convencer a las elites de que tal recalibración es un juego de suma positiva. Pero si las elites peruanas miraran hacia el este, a través de los Andes, a Brasil, encontrarían inspiración en una elite que aprendió que un partido político de trabajadores, encabezado por un trabajador, puede ser bueno para los negocios, bueno para la democracia y bueno para el bienestar de la sociedad.

Como demostró la región al capear la gran Recesión, la izquierda de América Latina puede ser buena para los negocios domésticos e internacionales. En realidad, estas elecciones, aparte de determinar la trayectoria futura del Perú, tienen implicaciones mayores para el modelo de desarrollo de “crecimiento con equidad”.

Una presidencia de Humala ampliaría el alcance del modelo socialdemócrata. Una presidencia de Keiko dañaría la democracia y pagaría servicio de boquilla a la equidad mientras las fortunas de los ricos crecerían aún más.

El peligro mayor no es que Humala se revele como un lobo con piel de cordero. El peligro es, lo tememos, que resulte, como Obama: que llegue al poder y encuentre que es muy poco lo que es capaz de hacer para enfrentar los profundos problemas estructurales de su país.


Por Max Cameron y Michael Marx McCarthy

(*) Artículo tomado del diario La Primera, edición del día 02 de junio de 2011.
Texto original del Financial Times puede verse haciendo click AQUÍ.

sábado, 28 de mayo de 2011

SEGUNDA VUELTA EN PERÚ: ENTRE EL AMANECER ESPERANZADOR Y EL OCASO SEPULCRAL

En la primera vuelta de las elecciones generales del 10 de abril del año en curso, la ciudadanía peruana tuvo que decidir entre dos alternativas: 1) Continuar con el modelo económico tal como está, socialmente excluyente y privilegiando a una minoría; o, 2) Continuar con el crecimiento económico de manera sostenible, inclusiva, con énfasis en la redistribución social de la riqueza.

La primera alternativa se presentó (entre las más destacadas) con cuatro opciones representadas por Fuerza 2011, Alianza Por el Gran Cambio, Perú Posible y Solidaridad Nacional. La segunda alternativa tenía como única opción a GANA PERÚ, liderada por Ollanta Humala.

El resultado de la primera elección (dado que ninguno de los candidatos superó el cincuenta por ciento más uno de los votos válidamente emitidos), nos dejó con un representante de cada una de las alternativas propuestas en este peculiar proceso. Ambas señalan que se respetará lo alcanzado desde el punto de vista económico, con mayor o menor interés en el aspecto social. Esto deja en claro que, desde mi punto de vista, el aspecto del esquema económico está fuera de toda duda.

La segunda vuelta es una elección que tiene componentes TOTALMENTE DISTINTOS al de la primera: está presente, de manera increíble y siniestra, la representante del fujimorato, del pensamiento y gobiernos que dejó al Perú sumido en la más grande miseria moral y social. Una de las causas de esta presencia, obedece a que hay personas de buena voluntad que han creído y creen en lo actuado durante ese régimen, cerrando sus ojos y oídos a lo que la realidad nos dice de manera clara, indubitable y contundente.

Es la libertad que la democracia nos brinda, pese al manejo perverso que de ella hacen los oscuros intereses que pretenden –con toda su furia y fuerza- trastocar la realidad manipulando el pensamiento colectivo.

Las alternativas en esta segunda elección, así como diametralmente distintas, también son bastante claras: o se decide por el regreso al pasado oprobioso y vergonzoso, que representa FUERZA 2011; o se decide por fortalecer la frágil y alicaída democracia, con un futuro esperanzador, que representa GANA PERÚ.

La decisión de ahora es de índole moral, es una cuestión de principios. Si crees que lo correcto es la corrupción, los robos al erario nacional pero con obras, el abuso del poder, los asesinatos a los opositores, el irrespeto a la institucionalidad democrática y a la independencia de los poderes del Estado; si crees en esto, entonces tu voto debe ser para FUERZA 2011, para que Keiko continúe la obra del fujimorismo.

Pero si crees en TODO LO CONTRARIO, entonces tu voto debe ser para GANA PERÚ, pues abrigas la esperanza de un Perú nuevo, de un Perú solidario, de un Perú que abre sus brazos a todos sus ciudadanos.

El 5 de junio tú decides entre el amanecer esperanzador con Ollanta, o por el ocaso sepulcral para el Perú, erigida en la representante del fujimorismo amoral.

Tú tienes el poder. El poder de decisión.

viernes, 27 de mayo de 2011

¡¡¡IMPIDAMOS QUE ESTO OCURRA EN EL PERÚ!!!

IMPIDAMOS QUE ESTO OCURRA EN EL PERÚ, TAL COMO LO DESEAN LOS IMPORTADORES DE PRODUCTOS TRANSGÉNICOS Y SUS PROTECTORES POLÍTICOS COMO ALAN GARCÍA, QUE APROBÓ EL DECRETO QUE PERMITE EL INGRESO AL PAÍS DE TRANSGÉNICOS: NO ETIQUETAR DICIENDO QUE ES OMG; NO GUARDAR SEMILLAS PARA LA SIGUIENTE CAMPAÑA AGRÍCOLA; NO DECIR PÚBLICAMENTE QUE UN PRODUCTO ES TRANSGÉNICO O QUE HA PERJUDICADO TU SALUD; DEPENDER ÚNICAMENTE DE UN PROVEEDOR; CASO CONTRARIO, SERÁS DEMANDADO ¡¡¡ INAUDITO!!!

LOS MISMOS ARGUMENTOS QUE MONSANTO ESGRIME EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, LO REPITEN AL UNÍSONO SUS DEFENSORES EN EL PERÚ. COMER SANO ES COMER ORGÁNICO. DEJA DE CONSUMIR COMIDA CHATARRA, COMPUESTA DE TRANSGÉNICOS. ESTE ES UN FRAGMENTO CENSURADO DEL DOCUMENTAL “FOOD INC.” TE RECOMIENDO VERLO COMPLETO.



(*) 10 simples medidas que pueden adoptar los consumidores para presionar a las compañías a que modifiquen sus hábitos nocivos:

1. Dejar de consumir bebidas gaseosas u otras bebidas endulzadas.
2. Comer en casa en vez de comer en un restaurante.
3. Apoyar leyes que obliguen a los restaurantes a informar a sus clientes sobre el contenido nutricional de sus platillos.
4. Obligar a las escuelas a que dejen de vender refrescos, comida chatarra y bebidas deportivas, ya que la obesidad infantil se ha incrementado dramáticamente en pocos años.
5. Lunes sin carne. Dejar de comer carne un día a la semana. Cerca del 70% de los antibióticos producidos en los Estados Unidos son utilizados en animales de granja.
6. Consumir alimentos orgánicos o sustentables sin pesticidas.
7. Proteger las granjas familiares. Visita tu mercado de productores locales.
8. Leer las etiquetas. Conocer de dónde viene nuestra comida.
9. Informar a nuestros representantes de que la seguridad alimentaria es muy importante para nosotros.
10. Exigir medidas para beneficiar a los campesinos del campo y a los pequeños productores de comida, como salarios justos y buenas condiciones laborales.

El documental pone en manos del auditorio la decisión final sobre cómo asegurar su derecho a la salud, a la soberanía alimentaria y a un desarrollo humano y sustentable del campo.

Luego de ver Food Inc, uno no desea saber más de las hamburguesas que venden las grandes cadenas de comida chatarra, o disfrutar un trozo de carne o un muslo de pollo proveniente del vecino país. Es la virtud de la película: mostrar la realidad, aunque no nos guste. Y que se vive en muchos otros lugares donde utilizan dioxinas y otros compuestos modernos en la cría de aves, ganado y cerdos.

(*) Video y medidas tomado de http://www.youtube.com/watch?v=g3ODZayDX5M&feature=related

jueves, 26 de mayo de 2011

MANIFIESTO: POR LA DEFENSA DEL AMBIENTE, BIODIVERSIDAD Y CALIDAD DE VIDA EN LA REGIÓN LORETO

Nosotros, miembros de la sociedad civil loretana, nos dirigimos a las autoridades nacionales y regionales, a fin de exigir se respete nuestro derecho a tener una vida de bienestar auténtico en consonancia con el ecosistema amazónico. Ello implica ejercer una defensa cerrada de nuestro ambiente y su biodiversidad, promover la conservación y el aprovechamiento sostenible y soberano de nuestros recursos naturales, reclamar nuestro derecho a gozar de una alimentación sana y segura, así como a contar con servicios eficaces de salud y educación. Estas acciones se sustentan en una serie de motivos y exigencias que pasamos a exponer:

NUESTROS MOTIVOS

1. Los efectos del cambio climático que vienen causando graves estragos en el ecosistema amazónico. Las sequías históricas registradas en los años 2005 y 2010, al igual que las grandes crecientes anormalmente sucesivas, son indicadores de una grave alteración de los patrones ambientales habituales, la cual está generando severos problemas a la flora y fauna de nuestro ecosistema, poniendo en serio riesgo la sobrevivencia de la población amazónica.

2. La falta de políticas de estado que generen una efectiva protección y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales existentes en la Amazonía. Actualmente se están impulsando mega proyectos de generación de energía eléctrica y trasvases de agua hacia la costa, así como promoviendo leyes lesivas a la integridad del bosque amazónico y el bienestar de los pobladores rurales, al excluirlos del manejo y de los beneficios del mismo.

3. La amenaza ecológica y social que representa el ingreso a la Amazonía de cultivos y productos genéticamente modificados (transgénicos), así como de los agro-combustibles. Sus impactos sobre el medio ambiente están cada vez más documentados: contaminación de especies silvestres emparentadas, reducción de la biodiversidad, contaminación química del suelo y de los acuíferos por el uso masivo de agro-químicos, son sólo algunos de los problemas asociados tanto al cultivo de organismos genéticamente modificados, así como de los agro-combustibles.

4. Los indicadores socioeconómicos de crecimiento a nivel nacional que contrastan con la realidad en Loreto. Nuestra región, según cifras oficiales, se ubica entre las más pobres del Perú. En educación básica nos encontramos entre las últimas respecto a comprensión lectora y razonamiento matemático; asimismo, en las universidades locales se genera una educación ajena al entorno, con un colectivo universitario poco comprometido con la realidad amazónica. En salud, las altas tasas de mortalidad materno – infantil, de desnutrición crónica, anemia, enfermedades diarreicas y respiratorias agudas, son inaceptables en el siglo XXI. Los niveles de desempleo y subempleo se mantienen elevados.

5. El irrespeto a los derechos territoriales de los pueblos originarios de la Amazonía. Que se traduce en el continuo intento de imposición de leyes inconsultas que ponen en riesgo su acceso al bosque, afectando su seguridad y soberanía alimentaria, su identidad y riqueza cultural, así como su desarrollo humano.

NUESTRAS EXIGENCIAS:

Por los motivos expuestos exigimos lo siguiente:

1. Declarar en emergencia ambiental a la Región Loreto.

2. Declarar a la Región Loreto libre del cultivo de transgénicos y agro-combustibles.

3. La rotulación y monitoreo de todos los productos derivados de especies transgénicas, principalmente soya y maíz, que actualmente están siendo comercializados y consumidos en la Región Loreto.

4. La inmediata implementación de políticas de estado que brinden soluciones efectivas a los problemas sociales, económicos y ambientales en Loreto; para la cual proponemos: - Triplicar la inversión en educación, salud, ciencia y tecnología; - Adoptar un modelo de Eco-Desarrollo basado en cuatro áreas: ecoturismo, agroforestería, bionegocios con base en la flora y fauna nativas, e innovación científica y tecnológica.

5. Priorizar el aprovechamiento sostenible del bosque en pie, así como de los bancos sedimentarios (playas, barreales y restingas) de los ríos de agua blanca.

6. Rechazar la intención del Gobierno Central de trasvasar aguas de las cuencas amazónicas hacia la costa, así como la construcción de grandes represas para producir energía hidroeléctrica (Por ejemplo, el Proyecto CORINA y D.S. 020-2011 EM).

7. Efectuar una re-orientación de la educación básica y superior, basada en un enfoque intercultural, amazónico y ético, con fuerte inversión en ciencia y tecnología y orientada al desarrollo humano con equidad

8. El cumplimiento del Convenio 169 de la OIT, para garantizar la participación y el reconocimiento de los derechos de las comunidades locales, a fin de que puedan desarrollar sus propios proyectos de vida.

9. La revisión consultada del Proyecto de Ley N° 4141, Ley Forestal y de Fauna Silvestre, eliminando los artículos que atentan contra la integridad del bosque amazónico y el derecho territorial de los pueblos indígenas.

Iquitos, Mayo de 2011


PRIMEROS FIRMANTES

MARIO PINEDO PANDURO DNI Nº 05276973
GONZALO TELLO MARTÍN DNI Nº 07999276
JOSÉ MANUYAMA AHUITE DNI Nº 05859771
PAUL Mc AULEY CE Nº 000175806
CLAUDIO PINEDO MACEDO DNI Nº 41081768
PEDRO MIGUEL PEREYRA DNI Nº 05264679
CÉSAR BERMÚDEZ AGUINAGA DNI Nº 42710164
LUIS ALBERTO BERMÚDEZ AGUINAGA DNI Nº 42495585
JESÚS ANTONIO DONAYRE CAICEDO DNI Nº 42133423
JUAN DEL CASTILLO FLORES DNI Nº 06529744
ENRIQUE RODRÍGUEZ MORALES DNI Nº 07215027
MIGUEL ANGEL CHECA BERNAZZI DNI Nº 05201441
LUIS MARIO BARRETO SERRANO DNI Nº 05331103

Si deseas suscribirlo, coloca tu nombre y número de DNI o documento de identidad en un comentario, que luego lo adiciono a los firmantes. Gracias.

viernes, 6 de mayo de 2011

¡Mamita! ¡Los psicosociales! (*)

Los peruanos estamos acostumbrados a los psicosociales. Durante el gobierno de Fujimori y Montesinos, el uso y abuso de campañas de miedo y desinformación fue moneda corriente. Durante los periodos electorales, los psicosociales se hacen más intensos. En el 90, se acusó a Vargas Llosa de ateo, pornógrafo y drogadicto. En el 2000, la prensa fujimorista destruyó la imagen de Alberto Andrade y Luis Castañeda acusándolos de corruptos e incapaces. Ahora, la campaña para la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala será sin duda escenario de nuevos psicosociales, que podrían ser más audaces que sus predecesores.

Stucchi y Ladd analizaron los psicosociales durante el gobierno de Alberto Fujimori, y siguiendo a J.A.C. Brown (Técnicas de persuasión, 1963), identificaron una serie de técnicas usadas por el régimen fujimorista para su introducción y difusión. Entre estas técnicas tenemos el empleo de estereotipos, la selección de la información que resaltarán y ocultarán los medios de comunicación, la mentira abierta, la repetición continua (“miente, miente, que algo queda”), la afirmación (no sustentar las afirmaciones sino presentarlas como verdades incuestionables), y señalar a los enemigos que están en contra de los intereses de la patria.

Además de los ataques a los adversarios, los psicosociales introducen también mitos sobre las ventajas de las opciones políticas que defienden. Así, siguiendo a Stucchi y Ladd, en la época fujimorista los mitos eran que “el chino” era el único capaz de gobernar al Perú, que el país necesitaba un gobierno fuerte, que la oposición desprestigia al Perú, que Fujimori no era político, que lo apoyaban las mayorías, etc. Y los objetivos de los psicosociales eran tres: distraer a la opinión pública, exaltar la imagen del gobierno y desprestigiar a la oposición. Todo esto se llevó a cabo, claro está, con la colaboración cómplice y bien remunerada de los medios comprados por el régimen.

Lamentablemente, estas técnicas, mitos y objetivos vuelven a cobrar vigencia en la campaña electoral actual. Buena parte de la prensa escrita, radial y televisiva se ha alineado nuevamente con el fujimorismo. Defendiendo a viva voz la “libertad de expresión”, vemos que varios medios y periodistas –no todos, felizmente– se prestan para estereotipar a Humala como un militar socialista, financiado por oscuros intereses, a quien no se le puede creer nada, ya que su verdadera intención es aplicar medidas estatizantes en lo económico y autoritarias en lo político. Se resaltan las críticas al candidato y se ocultan las explicaciones de su entorno frente a las mentiras abiertas que se lanzan sobre él. Es decir, las mismas técnicas descritas por Brown.

Lo más sorprendente, sin embargo, no son las críticas directas a la persona de Humala, sino los mitos que se vienen insertando en el debate público sobre los efectos que tendría un eventual gobierno de Gana Perú. Para empezar, que de llegar al poder nos regresará por un túnel del tiempo a la época velasquista (35 años no han pasado en vano, se repetirán las mismas medidas y el país estará igual a como estaba en 1975). Además, al llegar al poder estatizará empresas, lo que sería nefasto para la economía, (a pesar de que el Plan de Gobierno no incluye la palabra estatización, y del hecho de que empresas estatales ya inviertan en el país, como la brasileña PETROBRAS, la chilena ENAP –accionista de los grifos PRIMAX-, la colombiana Ecopetrol y un largo etcétera). Otra movida notable: Humala te quitará tus aportes a las AFP (he revisado el Plan y no vi en ninguna parte que le quitará los aportes a nadie, aunque no es claro de dónde saldrán los recursos para Pensión 65).

Pero estos son los psicosociales que llegan a los medios, tenemos también otros que no suben a esa superficie, y que son transmitidos por redes sociales, a través de empresas, vía la Iglesia, y otros espacios de socialización. El más notable que he escuchado hasta ahora: si gana Humala, tus hijos son propiedad del Estado desde que tienen tres años. ¿Acaso no amas a tus hijos? ¿Permitirás que te los arrebaten los comunistas? Este tema no debiera siquiera recibir comentarios, pero me limito a decir que fue ya una patraña de los opositores a Chávez en Venezuela (sin ánimos de defender a Chávez, quien no me simpatiza para nada). Acá lo importante es introducir ideas a través de redes informales, que no se pueden probar pero que generan miedo. “¿Y si fuera cierto? No estoy dispuesto a arriesgar a mis hijos”.

Lo más preocupante es que, aparentemente, todavía no hemos visto lo peor. La Primera denunció el 23 de abril que se vienen una serie de nuevos psicosociales en contra de la candidatura de Humala. Entre los nuevos mensajes tendremos que Ollanta tiene diversas propiedades (este político profesional, si quiere defender a los pobres, tiene que ser pobre), que ha visitado las embajadas de Venezuela y Cuba (no importa que haya visitado también las de Brasil o la de EEUU), que miembros de su entorno como Chehade y Salomón Lernes G. están involucrados en actividades dudosas (prefiero no hacer comentarios aquí sobre el entorno de Keiko), y se indica además, que se ha juntado una bolsa de dinero para difundir estos mensajes y para… contratar a Jaime Bayly para que conduzca un programa de señal abierta que destruya la imagen de Humala. El pasado domingo Bayly se dedicó precisamente a eso: demoler a Humala. Tuvo sus picos de rating en los sectores A y B.

Así que ya estamos avisados. La campaña de miedo desatada por la derecha neo-fujimorizada, esta vez de la mano del grupo El Comercio, no será de miedo sino de terror. Agárrense bien, que ahora sí arreciará la campaña contra Ollantanás.

(*) Tomado de
ANTIPRENSA

sábado, 9 de abril de 2011

El miedo, la mentira y la exclusión por Eduardo Adrianzén (*)

En estos tiempos agitados, por cierto, es bueno preguntarse si aquella frase de Norbert Lechner sobre cómo se constituye un orden político tiene sentido en este país: “Como enfoque general, supongo que un orden político se constituye junto y por medio de los sujetos políticos. Ningún sujeto se forma por autorreferencia; nos reconocemos como un nosotros por medio de los otros. Y el orden no es sino el proceso de mediación en el cual se reconocen mutuamente los sujetos… presumo que el orden político se estructura en un mismo movimiento junto con la delimitación de las identidades políticas”.

En realidad, la pregunta no es ociosa y podría ser enunciada de la siguiente manera: ¿qué pasa cuando en una sociedad una de las partes –es decir, aquellos que detentan el poder– no quiere o no requiere reconocer a los “otros” para reproducir un orden político?; o ¿qué pasa cuando un orden (político) no se fundamenta en un proceso de mediación y en el cual una parte decide no reconocer a la otra? ¿Existe un orden político? Y si existe, ¿a quiénes abarca ese orden y de qué tipo es?

Porque conforme se vive el proceso electoral uno va descubriendo que el orden político que se quiere perpetuar en este país se fundamenta no solo en la destrucción de la identidad política del otro, sino también –y esto es lo más grave– en su exclusión.

La mejor manera de comprobar este hecho es la histeria que viene provocando el triunfo democrático de Ollanta Humala en esta primera vuelta. Con ello no hago referencia a aquellos columnistas que proponen imaginarios frentes antifascistas apelando a una épica maniquea y falaz. Mi interés, más bien, es señalar que el actual orden –el mismo que se quiere perpetuar en estas elecciones– tiene como fundamento tres elementos: a) la mentira; b) el miedo y c) la exclusión.

La mentira para descalificar a un adversario político que rápidamente se convierte en un enemigo al cual hay que eliminar. El miedo (o el famoso “salto al vacío”) como el elemento mediador entre aquellos que detentan el poder y la sociedad. Y la exclusión política del otro como el resultado final de este proceso.

Por eso no nos debe extrañar el carácter conservador y autorreferencial de aquellos que hoy detentan el poder. Hablan para ellos mismos y lo único que ofrecen a los “otros” es el mismo orden y el miedo como principal vínculo social. No buscan convertirse en un sujeto político –ello explica el por qué la derecha en este país nunca ha constituido un partido político y por qué nunca ha sido liberal– sino más bien en una suerte de “guachimanes” y “protectores” frente a una fuerza extraña a la que siempre hay que rechazar. Para ellos, la democracia no se fundamenta en el respeto a las formas y al Estado de Derecho –como se comprobó en el fujimorismo–sino más bien en el “sagrado respeto” de sus intereses. Antes que un sujeto político constituido son, más bien, un grupo social que se comporta como “patrones” cuando su orden es cuestionado.

El resultado es el siguiente: para unos pocos existe un orden político minoritario (abarca a unos cuantos y es excluyente) con reglas definidas e infranqueable para los otros; para la mayoría lo que existe más bien es un gran desorden social y político. Viven en un caos permanente.

Me parece que eso es lo que está en juego en estas elecciones. Si continuamos viviendo en un orden político y social para unos cuantos o si somos capaces de construir un orden ciudadano para todos. Dicho en otros términos, un orden político capaz de establecer mediaciones democráticas entre los “unos” y los “otros” para constituir sujetos políticos capaces de pactar. Es decir, un orden democrático que incluya y no que excluya como hoy nos proponen los adversarios de Ollanta Humala.

(*) albertoadrianzen.lamula.com (Tomado del diario La República, edición del día sábado 09 de abril de 2011).

sábado, 2 de abril de 2011

EL PORQUÉ DE OLLANTA HUMALA

Durante la década de los noventa, el Perú adoptó disciplinadamente los preceptos del Consenso de Washington (*), que consideraba eran esenciales para el desarrollo: (1) disciplina fiscal; (2) una re-organización del gasto público para canalizarlo más hacia la atención médica básica, la educación primaria y la infraestructura; (3) reforma fiscal para reducir las tasas marginales de impuestos para así aumentar la recaudación; (4) liberalizar las tasas de intereses; (5) sostener un tipo de cambio “competitivo”; (6) eliminar las restricciones cuantitativas por sobre el comercio y convertirlas en restricciones arancelarias que luego serían reducidas paulatinamente hasta llegar a un arancel efectivo promedio de entre 10 y 20%; (7) liberalizar el flujo de inversión extranjera directa; (8) privatizar las empresas estatales; (9) eliminar las barreras a la entrada y salida del mercado reduciendo las trabas legales innecesarias; y (10) fortalecer los derechos de propiedad privada. Como consecuencia del conjunto de reformas aplicadas, la economía ha cambiado en varios aspectos fundamentales:

- El modelo económico peruano que, siendo primario-exportador tenía un componente industrial, articulador de distintos sectores, ha virado hacia uno francamente primario-exportador y de servicios.

- La economía, que era principalmente dependiente del ahorro interno, ha pasado a depender del ahorro privado externo, especialmente para proyectos y negocios de gran envergadura.

- Nuevas inversiones, menos demandantes de mano de obra, y leyes de flexibilización laboral han desocupado a muchos trabajadores, especialmente a los mayores de cuarenta años cuyos puestos han dejado de existir o han sido ocupados por jóvenes dispuestos a trabajar bajo las nuevas condiciones laborales de inestabilidad y desprotección.

- La entrada de capitales debido a las privatizaciones, a las nuevas inversiones, los préstamos, las remesas de peruanos desde el exterior y al narcotráfico ha generado una sobreabundancia de divisas, cuyo efecto es que el precio del dólar tienda a mantenerse o a caer, incentivando las importaciones y desincentivando las exportaciones no tradicionales.

Todos estos cambios han generado mecanismos debido a los cuales no hay efectos de compartir, del “goteo” como se le denominaba. Más aún, la desigualdad se ha acrecentado, tal como lo reconocen el Banco Mundial y los estudios de los principales centros de investigación: 54% de la población sigue estando por debajo de la línea de la pobreza, mientras que la concentración del ingreso en pocas manos es mayor que nunca antes en la historia del Perú.

Consecuentemente, puedo decir que los resultados económicos fueron alentadores, pero un desastre en el aspecto social.

Esos buenos resultados económicos fueron enrostrados a la población peruana una y otra vez; pero fue igualmente reprimida una y otra vez cuando de reclamar sus derechos laborales, derechos de propiedad, o simplemente querer compartir ese crecimiento se trataba.

Ahora, los mismos que han administrado este modelo o lo han apoyado dogmática y ortodoxamente, se dirigen nuevamente al pueblo peruano para pedirle que los sigan apoyando; agregando a su discurso que nada debe ser cambiado, y que la población deberá seguir esperando un poco más para que se vea benefiado con las reformas de la "segunda generación".

Luego de 20 años, creo que solamente a un desprevenido puede sorprender lo que está ocurriendo con la candidatura y propuesta de Ollanta; como también un desprevenido puede elegir más de lo mismo, sin que nada cambie; sin un ápice de solidaridad o de compartir con el prójimo.

Yo sí quiero un cambio.

(*) La frase “Consenso de Washington”, fue acuñada por John Williamson en 1990 para referirse a las políticas básicas de Washington aplicadas a América Latina. Se usa como sinónimo de “neoliberalismo” y “globalización”. (**) Caricaturas pertenecen a Carlín. (***) Textos de apoyo tomados de:
http://palestra.pucp.edu.pe/index.php?id=52 , http://www.elcato.org/el-consenso-de-washington-explicado

lunes, 7 de febrero de 2011

Once siguen siendo muchos (*)

Si alguien cree que 11 candidatos a la presidencia es un número exagerado que, a la vez que expresa la magnitud de la fragmentación política, dilata la cédula de votación le damos la razón. Claro que en el pasado llegamos a contar 20 planchas inscritas, con lo que 11 significa una mejora, pero es un magro consuelo, aunque es seguro que más de la mitad de los postulantes ni siquiera lograrán hacerse conocer por los electores.

Es verdad que cualquier politólogo podría explicar que esta aglomeración no expresa similar variedad de ideas y proyectos, sino la mera ambición de un puñado de hombres y mujeres decididos a hacer de la política un modo de vida, sin ningún otro espíritu de servicio. Y que esta multiplicación de candidaturas no responde a las inclinaciones de los votantes, que no pasan de favorecer una media docena de alternativas.

Pero los restantes, aunque minoría de minorías no aceptan la posibilidad de un retiro, puesto que cuentan, sino con un milagro, con la esperanza de instalar una imagen o un gesto que quede en el imaginario colectivo. En ese sentido, no les interesa ganar una elección –algo fuera de lo posible–, sino disfrutar por breves semanas del estatus que confiere ser candidato. Ellos saben que la verdadera pelea se juega en los primeros lugares indicados por las encuestas.

En cuanto a los que están delante, su principal preocupación es disparar contra el puntero, que también tiene en su contra despertar la antipatía de quienes se encuentran en el poder y que hilan sus argucias con paciencia de araña. El viejo juego del palo ensebado que LAS identificó como el favorito de la política peruana, mantiene toda su vigencia: basta subir unos puntos para que los demás se pongan a tirar hacia abajo.

Tal vez por eso la campaña, en lugar de desplegar ideas-fuerza, vive al ritmo de la rumorología, esa especialidad publicitaria que consiste en lanzar medias verdades o directas falsedades sobre el adversario a fin de liquidarlo moralmente, o mantenerlo tan ocupado en desmentirlas que distraiga sus propios objetivos. Cualquier táctica es aceptable, no importa si tiene bases ciertas o no, con tal de descontar unos cuantos puntos al adversario.

El exceso de candidatos, la abundancia de psicosociales, la intervención de quienes fungen de grandes electores, cuando su posición les debería imponer una estricta neutralidad, son típicos de un país cuyos índices macroeconómicos no se compensan con similar crecimiento en el orden político o cultural. Sin embargo, todo elector, y en especial aquel que está por un cambio o reforma del modelo, debería ser consciente de que con su voto puede cambiar la historia.

(*) Tomado del Editorial del diario La República, edición del 5 de febrero de 2011.

jueves, 20 de enero de 2011

UNA HISTORIA SIN TÍTULO

“Cada historia tiene un final. Pero en la vida, cada final es un nuevo comienzo.” Anónimo

Corrían los primeros meses del año 1998. Por entonces, era Jefe de la Bolsa de Valores de Lima (BVL), Filial Iquitos, y Director de la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Loreto (CCITL). Se negociaba el Tratado de Paz con el Ecuador, y ya habían transcendidos desde octubre de 1997, acerca de la cesión de territorios amazónicos por parte del gobierno fujimorista. Se había impuesto el silencio, y cundía la incertidumbre en la población, sobretodo en la nuestra, la loretana.

Este mismo año, Marciano Riva Oyarce se desempeñaba -al alimón-, como Presidente de la CCITL y como candidato a la alcaldía de Maynas por la agrupación fujimorista Vamos Vecino; como primer Vicepresidente estaba Joaquín Planas Morelli, y como segundo Vicepresidente Emilio Filomeno Vigil. Para el caso, resulta intrascendente mencionar al resto de integrantes de dicho Consejo Directivo del cual, como ya lo mencioné, formé parte.

A mediados de dicho año, se convoca a sesión de directorio para tratar sobre el apoyo a la propuesta de creación de CETICOS LORETO (Centro de Exportación, Transformación, Industria, Comercialización y Servicios) enviada a la CCITL por Fujimori, como contrapeso para pretender equilibrar la balanza por la cesión de tierras al Ecuador. Ya Marciano se encontraba con licencia por su candidatura, y Joaquín Planas había asumido la conducción de la CCITL, pero también había participado en esta sesión.

Los temas de la agenda eran la aprobación de dicha propuesta, así como la elaboración de un pronunciamiento público de apoyo y respaldo de parte de la CCITL tanto a la gestión de Fujimori como a la creación de CETICOS LORETO. El pronunciamiento de apoyo ya elaborado, llegó vía fax desde Palacio de Gobierno.

Mi posición fue clara y contundente ante el Consejo Directivo: Me negué rotundamente a suscribir el pronunciamiento público.

Los días subsiguientes los teléfonos de la BVL y mi celular no paraban de sonar para presionarme en firmar el pronunciamiento. Sobre todo por las noches. Los más insistentes fueron Joaquín Planas y Juan De Pawlikowski Andrade, presidente del Consejo Transitorio de Administración Regional (CTAR)– Loreto, hoy Gobierno Regional de Loreto.

Los diálogos fueron, al inicio, amigables, sugestivos por parte de mis interlocutores. A ambos les reiteraba mi posición de negarme a suscribir el pronunciamiento a favor del régimen fujimorista. Luego, pasaron a ser claros, directos y amenazantes.

Joaquín Planas me decía que podría dejar de ser Director de la CCITL; mientras que Juan De Pawlikowski, amenazaba con disolver el convenio de cooperación interinstitucional que hacía poco se había suscrito entre la BVL y el CTAR – Loreto; además de manifestarme que podría perder mi empleo en la BVL. Le contesté muy cortésmente, que podía proceder como mejor le pareciera.

Nunca suscribí dicho pronunciamiento. Al poco tiempo, la BVL nos llama a Lima a todos los Jefes de las Filiales para una capacitación y evaluación. Habiendo contestado perfectamente bien el 80-90 por ciento de las preguntas, salgo desaprobado. Me retiran como Jefe, y sabiendo que no les asistía la razón, pido hablar con el señor José Luque Otero, Presidente de la BVL en aquel tiempo. Le solicito que corrigieran este error y le pido que por favor me mostraran los resultados de la prueba. El señor Luque Otero se niega y ratifica la decisión tomada. Esa fue la última vez que nos vimos.

El siguiente acontecimiento fue mi separación del Consejo Directivo de la CCITL. En sesión presidida por Joaquín Planas, se toma dicha decisión y se me impide participar para ejercer mi derecho de réplica. Lo jocoso e hilarante fue que el mismo Joaquín me impidió el ingreso a la sala de sesiones: se paró en la puerta con los brazos estirados a cada lado, diciéndome: “Miguel, no puedes entrar. Espera afuera por la decisión que tomemos.” Obviamente, me retiré cuando la puerta se cerró. La decisión estaba tomada y cantada.

Me sustituye como Director, Juan Carlos del Águila Cárdenas, quien luego fue Presidente del Consejo Directivo de la Cámara, apoyado por Yván Vásquez Valera, por entonces alcalde de Maynas por Fuerza Loretana; y, posteriormente, Juan Carlos fue alcalde de Maynas por el APRA.

Lo demás es historia conocida: Marciano Riva renuncia a su candidatura porque estando cercano el 19 de noviembre de 1998, Vamos Vecino no levantaba en las encuestas. Como premio consuelo lo nombran Prefecto de la Región Loreto. Y el 24 de octubre se desata la Furia Loretana. Pero esa es otra historia.

1)“En 1998, los conductores y operadores del pasado régimen autoritario estaban afanosamente dedicados a montar todos los dispositivos necesarios para asegurar la rereelección del presidente Fujimori. Los numerosos vídeos que han dejado eternizadas las evidencias de esos afanes datan precisamente de ese año.

En ese marco, las elecciones municipales de 1998 fueron prefiguradas como el ensayo general de las elecciones generales del 2000. Una victoria global hubiera sido el augurio necesario para hacer de dicha re-reelección algo convincente dos años más tarde.

Tal ensayo estuvo a punto de ser exitoso. El trabajo de Carlos Vargas León, que presentamos a continuación, muestra que el movimiento Vamos Vecino, visiblemente apoyado por el régimen, presentó listas en 189 de las 194 provincias del país, incluida Lima Metropolitana. De todas ellas, dicho movimiento ganó en 76 provincias.”

“Las movilizaciones de oposición al gobierno en 1998 fueron particularmente masivas en las provincias. Las movilizaciones multitudinarias en diferentes partes del país, como las organizadas en Loreto por el Frente Patriótico, en el Cusco por la Asamblea Regional, y en Cajamarca, Puno y Ayacucho por los estudiantes y las organizaciones populares, estuvieron entre las principales fuerzas de oposición que impulsaron la caída del régimen fujimorista.”

1) Extractos tomados de la publicación “Las organizaciones políticas en las elecciones municipales de 1998 y 2002: Un análisis comparativo.” Vargas León, Carlos. ONPE, Lima, diciembre de 2002. Foto CARETAS.

viernes, 14 de enero de 2011

LAMENTO POR EL AMAZONAS por José Álvarez Alonso (*)

A Iquitos en su 147º aniversario

Y se fue el Gran Rey. El imponente gigante, el monarca indiscutible de los ríos, el Amazonas, le sacó la vuelta a la distraída, engreída y altiva ciudad de Iquitos, su Reina Consorte por casi dos siglos. Sus aguas, que por tantos años acariciaron el ajetreado barrio bajo de Belén, los coquetos malecones Tarapacá y Maldonado, y la industriosa Avenida de la Marina, se fueron para bañar otras riberas. Los científicos hicieron un sinnúmero de sesudos estudios y conjeturas sobre dinámica de ríos, geología e hidrología para explicar el fenómeno; algunos políticos y dirigentes gremiales le echaron la culpa al centralismo, y hubo quienes hasta sugirieron convocar un paro regional de protesta. Sin embargo, los shamanes indígenas, luego de un sinnúmero de sesiones con la Gran Madre Ayahuasca, coincidieron en otra explicación, mucho más atávica y "amazónica": el noble río se fue, abandonó a su consorte citadina, asqueado de décadas de maltrato.

Todos creyeron que el matrimonio entre Iquitos y el
Amazonas sería eterno, que la agustiniana Capilla de la Consolación, a la misma vera del gigante de los ríos, y la Iglesia Matriz, ambas testigos de los inicios de esta auspiciosa relación, le otorgaban el aval divino a una relación que se auguraba larga y próspera. Todos se equivocaron.

El Monarca de los Ríos venía años amenazando marcharse, envió señales inequívocas de que estaba harto de los iquiteños, de su bulla, de su basura, de su decadencia y frivolidad, y se fue separando poco a poco de las orillas de Iquitos; al principio fue un poquito, ya no bañaba la zona baja de Belén, el barrio más bullicioso y contaminado desde ese tiempo; luego fue separándose más, abandonando calles más elegantes, hasta llegar a la Plaza de Armas… Hubo unos años en que, quizás creyendo que la somnolienta ciudad no se daba cuenta de sus señales de malestar, el Amazonas se dedicó a mordisquear sus calles, llevándose en sus turbulentas aguas unas cuantas cuadras de las calles Napo, Nauta, Pevas, Yavarí…

Pero la perezosa y altiva Iquitos ni se inmutó, continuó con su vida disipada, indiferente y tropical. Iquitos, la ciudad con nombre femenino a pesar de acabar en una masculina “o”, se despertó un día para descubrir que el Gran Río ya no pasaba ni por el norteño barrio de Punchana. Las aguas del Gran Monarca habían abandonado definitivamente a Iquitos, su antaño inseparable compañera.

Quizás el Amazonas le perdonó a la ciudad sus primeras locuras, la vorágine extractivista y de atropellos contra los indígenas que asolaron sus riberas durante la fiebre del caucho, protagonizados por los hombres de tez blanca que tenían su base en la ciudad; al fin y al cabo, Iquitos era en ese tiempo una adolescente, y quizás el Gran Río pensó que esos antojos y requiebros eran pasajeros. Quizás el Amazonas tardó en comprender que los hombres de tez pálida que saqueaban sus recursos no eran como los indígenas que vivieron en sus riberas por milenios, aprovechando esos mismos recursos sin depredarlos. Que eran una raza diferente, entre la que había gente más ambiciosa, y con menos escrúpulos, a la que no le importaba más que el dinero.

Quizás por eso le perdonó también más tarde las otras olas extractivas que acabaron con sus más queridos hijos, los caimanes, las charapas y los manatíes en sus lagos, durante la fiebre del comercio de productos de animales silvestres, y más tarde la salvaje matanza de paiches, monos, huanganas y sajinos, gamitanas y sábalos…

Pero lo que el enamorado monarca no le perdonó a su casquivana consorte fueron los desprecios y agresiones de las últimas décadas, que rebasaron con creces el vaso de su inmensa, colosal, secular paciencia. Soportó un siglo de saqueos, pero no pudo soportar los miles de toneladas de basura y desechos de la industria, los millones de plásticos, vidrios y latas arrojados a sus aguas, y de galones de aceites quemados, petróleo y aguas saladas de los pozos petroleros, y los vertidos de los desagües pestilentes que fueron igualmente a parar en él, así como el ruido insoportable de las fiestas y de miles de vehículos sin silenciador en las calles de Iquitos.

Cansado de toda esta terrible agresión a sus aguas y a los bosques bañados por ellas, el Amazonas se fue apartando poco a poco y dejó de acariciar las orillas de ésta su hija predilecta, Iquitos, hoy incrustada como un quiste, como un amazónico angochupo, en medio de la selva más extensa y otrora más prístina del mundo. La desidia y corrupción de los humanos gestores de los destinos de Iquitos pagó su precio, y hoy la abandonada reina consorte se regodea despreocupada e indiferente en su basura, su bulla y sus frívolas fiestas.

El Gran Rey dejó en su reemplazo, al más puro estilo de saga nobiliaria, a su servidor el río Itaya. Humilde, cholo y contaminado por aguas servidas y desperdicios de todo tipo. Ahora Iquitos se asoma a un afluente menor, una barragana fluvial al más puro estilo de las concubinas de la época virreinal.

Los shamanes, sin embargo, entre humos de mapacho y mareos de la Ayahuasca, han consultado a los espíritus sabios de la selva, y a los Tunchis, las almas de los Antiguos, y han vaticinado una luz de esperanza. Esta generación de humanos ruidosos, contaminadores, corruptos y desidiosos se irá (¡sí, increíble, pasará!), y el Gran Monarca y la Gran Reina casquivana tendrán una nueva luna de miel y otros mil años de armonioso romance. La Ayahuasca no se equivoca, y vaticina una segunda oportunidad. Los espíritus del río y de la selva, la Yacumama, la Sachamama, los Yacurunas, el Shapishico y el Chullachaqui se han reunido para unir sus fuerzas y ejecutar sus ícaros, junto con los shamanes, para conjurar a la nueva era.

Los shamanes lo anuncian: la lánguida y perezosa Iquitos despertará de su locura un día, y volverá una nueva generación de hombres y mujeres, como los de antaño, que verán de nuevo a la selva, al Gran Río con sus afluentes, y a sus habitantes como hermanos, y no como enemigos o esclavos, o como un botín a saquear. Hombres y mujeres como los antiguos de piel cobriza, que respetarán de nuevo al árbol, al mono y al caimán como a sus familias, que le pedirán permiso a la madre del bosque para poder cazar los animales y dar, así, de comer a sus hijos, o para cortar un árbol para su canoa, como hicieron los hombres antiguos por miles de años. El Gran Río entregará de nuevo con generosidad y gusto los frutos de sus cochas y sus bosques, y verá crecer con ellos y bañarse en sus límpidas aguas a nuevas generaciones de niños sanos y felices.

La Ayahuasca no se equivoca y lo anuncia, el Gran Rey volverá a reinar con todo su esplendor en su selva rejuvenecida: volverán un día las lupunas a reflejar su imponente perfil en las aguas límpidas de sus cochas, las caobas a dominar con sus copas el bosque en las colinas, las charapas a poner por millones sus ricos huevos en sus playas, los guacamayos y loros a engalanar las copas de sus árboles y a comer arcilla en los barrancos de sus orillas; volverán las collpas hoy vacías a bullir de animales, los mijanos de gamitanas, sábalos y boquichicos a surcar por millones sus aguas, los grandes bandos de tibes, garzas, tuyuyos y manshacos a patrullar sus aguas. Los manatíes y bufeos volverán a bañarse perezosos en sus ríos y lagos, y ya no morirán con sus estómagos reventados por los plásticos o contaminados sus tejidos con metales pesados; los lobos de río retozarán con sus crías persiguiendo a los peces como lo hicieron por milenios, despreocupados del mercurio y el plomo que un día envenenaba su sangre.

Los Espíritus de la Selva lo anuncian: volverá la armonía que un día reinó entre seres humanos, plantas y animales, el paraíso en que todos eran hermanos. Los ríos y cochas yermos, los bosques desolados, las aguas contaminadas, la cloaca inmensa en que se convirtieron los ríos y cochas alrededor de la otrora pestilente, ruidosa y caótica Iquitos serán recuerdos vagos del pasado, que los viejos contarán a la luz límpida de las estrellas y los ayañahuis, y los niños casi no creerán que hubo un día tanta irresponsabilidad y tanta agresión contra el Amazonas y sus selvas.

Iquitos y su fiebre depredadora, su bullicio insoportable y su basura serán como un mal recuerdo, como una pesadilla del pasado, un momento de locura adolescente que, felizmente, no volverá jamás. Una nueva Iquitos, habitada por hombres y mujeres realmente humanos, renacerá de sus cenizas y, lo dice la Ayahuasca, habrá un nuevo romance de diez mil años entre el Gran Rey de los ríos, el Amazonas, y su favorita, la alocada, perezosa y distraída… Iquitos.

(*) Gracias a la cortesía de Gino Ceccarelli.