miércoles, 11 de marzo de 2009

FALACIAS DE LOS DEFENSORES DEL TLC CON CHILE por Alan Fairlie Reinoso

FALACIAS DE LOS DEFENSORES DEL TLC CON CHILE

por Alan Fairlie Reinoso (*)

En los últimos días se ha desatado una masiva campaña en los medios de difusión, criticando a quienes han cuestionado el TLC con Chile. Tanto en lo que respecta a los procedimientos y si este viola o no la Constitución del Estado, como en lo que se refiere a los temas de fondo de los costos y beneficios para el país. En este artículo nos concentraremos en responder los argumentos oficiales (oficialistas) sobre los impactos del TLC. Estos son básicamente los siguientes:

1 El TLC garantiza un mercado más grande y explica el gran crecimiento exportador y superávit que beneficia al Perú. ¡FALSO!

El TLC no amplía ni mejora preferencias o plazos de desgravación a favor de nuestras exportaciones, ya que se mantiene inalterado lo estipulado en el ACE 38 de 1998. Este acuerdo fue bien negociado y desde un primer momento pidió ser revisado por Chile, lo que finalmente ha conseguido con el TLC. Con el ACE 38 teníamos liberalizado más del 90% de nuestro comercio, no había entonces ninguna necesidad de un TLC para que el Perú tuviera acceso al mercado del vecino. El superávit es además de los últimos años, ya que en el periodo anterior tuvimos déficits. En términos netos el saldo neto acumulado es aún relativamente modesto.

Las exportaciones peruanas están fuertemente concentradas en minerales y materias primas. Sólo una partida, molibdeno sin tostar, representó más del 40% el 2008 y más del 60% el 2005. Este y otros minerales así como el petróleo exportado tuvieron precios internacionales favorables lo que aumentó significativamente el valor de nuestras exportaciones. Esto no tiene nada que ver con el TLC.

Lo más grave, es que a esas materias primas Chile les da valor agregado y/o las manufactura reexportándolas a nuestro país o a terceros mercados. El molibdeno lo reexportan después a países asiáticos. Nuestro petróleo nos lo devuelven como gasolinas, distribuidos por su empresa estatal en el mercado nacional (siendo deficitarios en energía). Los que celebran el superávit y el TLC, no se preocupan que se consolide este patrón de comercio a favor de Chile donde nosotros mantenemos nuestra condición de exportador de productos primarios y ellos los manufacturan para su desarrollo.

2 El TLC debe ofrecer garantías adicionales indispensables para que las inversiones chilenas se queden sobre todo en un contexto de crisis. ¡FALSO!

Como nuestras propias autoridades han reconocido, ya existían garantías a la inversión extranjera suficientes. Por tanto, no se necesitaba darle ninguna ventaja adicional con el TLC. Las políticas de atracción de inversión extranjera de los años 90, llegaron al extremo de considerar el trato nacional en la Constitución del Estado. Se complementó con mecanismos bilaterales de protección de inversión y solución de controversias, así como en el plano multilateral. Por ejemplo, el caso Luchetti se vio en el Ciadi, que finalmente falló a favor del Perú. No había ninguna necesidad de darle a Chile condiciones similares a las del TLC con EEUU, y mayores concesiones en servicios y solución de controversias.

Hay una profunda asimetría a favor de Chile en el tema de las inversiones, y la inclusión de ese capítulo en el TLC los beneficia fundamentalmente a ellos. Están en todos los sectores productivos, especialmente de servicios, inclusive en sectores estratégicos (energía, puertos, compra de tierras agrícolas, etc.). A pesar de la disminución de las inversiones chilenas en el exterior, el 2008 el Perú ocupa el primer lugar en comercio, construcción, petróleo y el cuarto lugar en manufacturas. Está consolidando un dominio económico, que se transforma crecientemente en influencia política que afecta las decisiones del Estado nacional y limitan sus márgenes de maniobra.

Chile afectado también por la crisis internacional, está entrando en un periodo recesivo, y sus inversiones en el exterior están disminuyendo. Por lo menos coyunturalmente es previsible que esto también ocurra en el Perú. Ningún TLC revertirá esa situación en el corto plazo.

3 El superávit de la balanza comercial compensa el desbalance en inversiones. ¡FALSO!

El superávit de balanza comercial sólo se ha producido en los últimos años, ya que en los años previos el Perú tenía un déficit. Prácticamente hasta el 2006 teníamos un déficit acumulado, y con los saldos positivos de los últimos años, el saldo neto a nuestro favor es de alrededor de 1,500 millones.

Las inversiones chilenas en el Perú (según Direcon, fuente chilena, ya que los datos de Proinversión están totalmente subestimados) son de alrededor de 6,500 millones de dólares hasta el 2008. No existen ni de lejos montos equivalentes a las asimetrías existentes por el lado de la inversión.

Aun si la tendencia continuara en los próximos años, y hubiera un relativo contrapeso al desequilibrio en las inversiones, no cambia el problema central: nuestra especialización primario-exportadora y la creciente chilenización de la economía peruana.

4 El TLC también recoge capítulos que consideran el interés nacional del Perú. ¡FALSO!

El principal tema de interés del Perú para evitar que la piratería del vecino del sur continúe, es el Capítulo de Propiedad Intelectual. Este no fue incluido en el TLC, y en las adendas se ratifica que recién se negociará en el año posterior a la vigencia del acuerdo.

Los capítulos de servicios, inversiones, solución de controversias, entre otros, fueron planteados por Chile y corresponden a sus intereses ofensivos. El TLC consolida así las asimetrías existentes en la relación bilateral.

Otros sectores donde el Perú tenía algún interés, como el de servicios financieros y servicios profesionales y reconocimiento de títulos, han tenido algunas modificaciones en las adendas con limitaciones para el Perú (o está pendiente su negociación en los próximos meses). En otras palabras, todo lo que era de interés de Chile ha sido incluido y lo que le interesa al Perú está en veremos.

5 Hay un reconocimiento de títulos y servicios profesionales que beneficia a nuestros migrantes. ¡FALSO!

En apariencia, esto sería así. Pero nuestros migrantes se dedican fundamentalmente a actividades como obreros de construcción, empleadas domésticas y marginalmente están en sectores de servicios profesionales. Ocurre lo contrario con la colonia chilena en el Perú, por lo que los dispositivos de la adenda benefician más a estos últimos. Lo más preocupante es que hay un artículo donde se dice: “Con el objeto de garantizar la calidad de los profesionales que cubra el capítulo, se podrá enfocar en la evaluación del contenido de los planes de estudios de las instituciones educativas, y no se supeditará, necesariamente, al desarrollo de sistemas de acreditación y/o certificación”. Por tanto, ese potencial reconocimiento de títulos en la práctica puede ser cuestionado o mediatizado.

En el Anexo II, “Chile se reserva el derecho de adoptar o mantener cualquier medida relativa a restricciones cuantitativas a todos los sectores de comercio y servicios transfronterizos” de nuestro país.

Chile en otra adenda se reserva el derecho de poner restricciones al comercio de servicios excepto en 33 sectores y subsectores, pero incluso estas son sujetas a limitaciones. En algunos casos hay restricciones cuantitativas en los modos de 1, 2 y 3. Restricción común a todos es la referida al modo 4 (presencia de personas físicas) donde se pone como restricción que “se atenga al Código de Trabajo” [de Chile]. Esto sólo mejora la posición chilena en el comercio de servicios, que consideran como un sector estratégico para su inserción internacional y desarrollo.

6 Las adendas perfeccionan el acuerdo y nos benefician. ¡FALSO!

Las seis adendas fueron planteadas por Chile, y al mes de recibidas se aceptaron todas. Hay dos que efectivamente son correcciones menores de errores de numeración de artículos o de referencia de los mismos en el texto. Pero las otras cuatro son añadidos y/o modificaciones que aumentan las ventajas chilenas: a dos de ellas nos hemos referido anteriormente.

En propiedad intelectual se añaden dos párrafos que hacen referencia a los conocimientos tradicionales de las comunidades nativas y el respeto que se debe tener por la propiedad intelectual. Sin embargo, no se dice nada sobre el reconocimiento del origen, el pago y la distribución justa que debe haber por la explotación y eventual exportación de esos recursos de la biodiversidad.

Se debería considerar explícitamente el cumplimiento del Convenio de Biodiversidad de Cartagena, y establecer cláusulas específicas que protejan al Perú de los actos de biopiratería de los cuales es objeto actualmente. Chile no ha cedido ni un ápice hasta el momento.

En el tema sobre movimiento de personas y migraciones, se señala que somos los grandes beneficiarios. Esto es cierto, potencialmente. El problema es que Chile no acepta el cumplimiento del párrafo quinto del capítulo 22 de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y sus Familiares. En él se establece que si una persona es expulsada arbitrariamente y se demuestra en los tribunales este hecho, no sólo merece una indemnización, sino que debería retornar al territorio de donde lo sacaron. Al no obligarse a Chile a cumplir con estas disposiciones, queda una espada de Damocles sobre los migrantes peruanos en Chile, aun cuando se les reconozcan algunos derechos. En el mismo sentido, también se reserva el punto 2 del artículo 48, sobre la doble tributación de ingresos y ahorros de los migrantes.

En conclusión: ¿Para qué negoció Chile el TLC?

- Para consolidar asimetrías existentes a su favor. La agenda recoge básicamente lo que a Chile le interesa, no lo que es vital para nosotros (propiedad intelectual, por ejemplo)

- Para construir un patrón norte-sur de comercio. La complementariedad para ellos es que nosotros exportemos materias primas y ellos manufacturas y servicios (al Perú y al mundo).

- Para mayores garantías a sus inversiones y servicios cuando ya contamos con acuerdos de protección de inversiones.

- Para limitar los márgenes de maniobra del Estado para apoyo a la industria nacional y protección de sectores sensibles y/o estratégicos (con mecanismos de solución de controversias ad-hoc).

En suma, para limitar la soberanía nacional y la capacidad del Estado para diseñar y ejecutar estrategias adecuadas de inserción internacional y desarrollo.

¿Qué gana entonces el Perú? Esto no lo ha respondido ni el gobierno actual, ni los anteriores.

¿La mayor interdependencia económica reduce las posibilidades de conflicto?

No, cuando hay asimetrías.

¿Es correcta la política de “cuerdas separadas”?

- No, porque avanzar en las actuales condiciones en lo comercial y económico, agudiza las asimetrías.

- Porque se crean mecanismos jurídicos internacionales (tratados) que fácilmente escalarán las controversias económicas a conflictos Estado-Estado.

- Porque se debilita la capacidad negociadora del Perú en temas sensibles: Energético, puertos, reservas de agua, biodiversidad, la necesidad de materias primas de la economía sureña, y el problema de la delimitación marítima.

- Porque en lugar de crear condiciones para una buena vecindad, potenciará indeseables escenarios de conflicto.

PROPUESTAS

1 Continuar con la campaña de información y concientización al país, superando el cerco informativo. Conferencias, asambleas, comunicados, uso intensivo del Internet. Iniciar una campaña nacional de movilización y mítines.

2 El tema de fondo no es la ilegalidad o inconstitucionalidad, sino el contenido del TLC que es lesivo a los intereses nacionales. Planteamos que todas las fuerzas políticas suscriban un pronunciamiento conjunto en el que se comprometen a que cualquiera de ellas que llegue al Gobierno denunciará el Tratado y lo dejará sin efecto, utilizando los mecanismos que este mismo permite.

3 Reafirmar la posición unitaria del país en torno a la demanda ante La Haya por una delimitación marítima equitativa. Exigir simultáneamente al gobierno central (y las instancias que correspondan) que se tomen todas las decisiones y provisiones que correspondan para enfrentar satisfactoriamente todos los escenarios posibles.

(*) Tomado del diario LA PRIMERA, edición del día lunes 9 de marzo de 2009
Alan Fairlie Reinoso
Economista, especialista en Comercio Exterior

No hay comentarios.: